Toda la historia de Reto a la esperanza es una prueba real de la fidelidad de Dios. Cuarenta años después, podemos mirar atrás y ver cómo Dios mismo ha ido guiando cada paso, proveyendo en cada necesidad y obrando milagros en miles de vidas alrededor del mundo. Nada de esto habría sido posible por nuestra fuerza, sino por su gracia y amor inmerecido.

Fue a la llamada “generación perdida” a la que pertenecimos y sobrevivimos, nos atrevemos a decir, milagrosamente, muchos de nosotros, los que hoy formamos parte de esta Iglesia.

La obra de Dios en cualquier historia nunca es casual o accidental. Todo lo que sucede en el mundo está controlado y dirigido por Él para obedecer a sus fines y propósitos, entere los cuales estábamos nosotros; aquellos que no le buscábamos ni pensábamos en Él. 

Fue a la llamada “generación perdida” a la que pertenecimos y sobrevivimos, nos atrevemos a decir, milagrosamente, muchos de nosotros, los que hoy formamos parte de esta Iglesia.

La obra de Dios en cualquier historia nunca es casual o accidental. Todo lo que sucede en el mundo está controlado y dirigido por Él para obedecer a sus fines y propósitos, entere los cuales estábamos nosotros; aquellos que no le buscábamos ni pensábamos en Él. 

Fue en el año 1992, en un estudio bíblico cuando el predicador dijo que para muchos americanos el campo misionero había sido México, él pensaba que el campo misionero para los españoles era Rusia. Aquellas palabras cayeron en mi corazón y desde hace 33 años estamos firmes en eso.
Con la misión en el corazón de servir, ayudar y proclamar la palabra de Dios a quienes más lo necesitan, llegamos a México en el año 1994. En sus comienzos, la labor de Reto estuvo enfocada en Centros de Rehabilitación para jóvenes, hombres y mujeres. Actualmente, Reto está presente en 7 estados del país.
 “Porque así dice el Señor a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros…” Jeremías 4:3
Las ciudades de Lisboa y Oporto fueron especialmente golpeadas por el consumo de las drogas. Era común ver a jóvenes, y no tan jóvenes, atrapados en las adicciones. Fue en ese contexto que muchos comenzaron a pedir ayuda, y así nacieron iniciativas como la nuestra, movidas por el deseo de ver vidas restauradas y transformadas. Desde la Associação Reto, no podemos hacer otra cosa que agradecer a Dios por permitirnos ser parte de su obra y contar con nosotros para estar a su servicio.
En 2006, un grupo de cuatro jóvenes llegó a Toulouse, Francia, con el deseo de ayudar al pueblo francés y compartir un mensaje de esperanza. Durante su primer año vivieron en un camping en Auterive, dedicándose diariamente a repartir folletos de evangelismo y ofreciendo café y té en puntos clave de la ciudad, especialmente entre personas desfavorecidas. Esto les permitió conocer la realidad social, cultural y espiritual del lugar.
 En el año 2010 se realizó el primer viaje a Alemania desde España. Las personas que allí fueron quedaron impactadas por la situación de aquellos que vivían atrapados en la adicción y la marginación, y movidos por el deseo de ayudar, y a pesar de las dificultades que entrañaban el idioma y las circunstancias, en 2013 se trasladaron a Mannheim. 
En el año 2003 se dio el primer paso hacia Serbia. En medio de un contexto complicado, marcado aún por las secuelas de la guerra y la inestabilidad, Dios comenzó a despertar un llamado en el corazón de algunos chicos de Bulgaria. Ellos no sabían exactamente cómo proceder, pero sí tenían algo claro: querían obedecer a Dios y cumplir su propósito de llevar el evangelio a toda nación. Fue un inicio incierto, no había muchos recursos, ni estrategias claras; solo había fe, un deseo genuino de ayudar y una convicción profunda de que Dios estaba señalando el camino.
En el año 2000 se realizó el primer viaje misionero a Bulgaria, con el deseo profundo de obedecer el llamado de Jesús y llevar esperanza a los que más lo necesitaban. Desde la caída del comunismo en 1989, el país atravesaba una etapa muy difícil: la pobreza aumentaba, el consumo de drogas se expandía, y una profunda crisis social y espiritual afectaba a gran parte de la población. Muchas personas vivían sin rumbo y sin saber qué hacer. Fue en ese contexto en el que un grupo de jóvenes sintió de parte de Dios el impulso de viajar, conocer la realidad de primera mano y ver cómo podían ayudar.
En el año 2006 se abrió la primera casa en este país. Fue un inicio pequeño, pero lleno de propósito.
Recibimos inspiración de Raimundo, quien mostraba un interés genuino y constante por Macedonia. Ese mismo sentir se despertó en el corazón de varios chicos de Bulgaria, quienes comenzaron a visitar el país y a buscar maneras prácticas de servir a Dios. Un matrimonio de España se unió a nosotros, ayudándonos a identificar cuáles eran los puntos clave y cómo podríamos establecer una obra duradera. Aun así, el camino no fue fácil.
 En el año 2001 se abrió la primera casa en Grecia, y aunque no fue algo planeado desde el principio, fue claramente dirigido por Dios.
Todo comenzó cuando un grupo de chicos que viajaba con destino a Bulgaria, debido a la guerra en Serbia, tuvieron que cambiar la ruta habitual. Durante ese paso por Grecia, vieron con claridad la necesidad que había en el país: personas atrapadas en las drogas, sin esperanza, sin propósito, y con un vacío que solo Jesús puede llenar.
Con esfuerzo, oración y perseverancia, se logró establecer la primera casa, y desde entonces se ha podido brindar ayuda a muchas personas que necesitaban una segunda oportunidad.
La Fundación Reto se forma en Argentina en el año 1992. Actualmente cuenta con 8 casas de hombres y 4 de mujeres, distribuidas en 6 provincias, que funcionan como hogares de acogida para brindar ayuda a personas que se encuentran en situación de consumo de sustancias adictivas.
También hay diferentes talleres ocupacionales, en los cuales los internos realizan actividades laborales para el sustento de los hogares. Entre ellos está el sector de panadería, donde se elaboran productos que se distribuyen a otros locales comerciales. Por otro lado tenemos el sector de carpintería, donde se fabrican muebles de venta al público; jardinería, lavadero de coches, gomería y fábrica de baldosas. También contamos con un taller de mecánica para uso exclusivo de la Fundación
 En el año 2000 realizamos nuestro primer viaje al campo misionero en Brasil, obedeciendo al mandato de Jesús: anunciar, contar, publicar y dar testimonio del Evangelio. No fuimos por una idea personal, sino por la convicción profunda de cumplir con la gran comisión que el Señor dejó a su iglesia.
Al llegar, no teníamos todos los recursos, pero sí una certeza si era Dios quien nos enviaba, Él también abriría el camino.
Con el tiempo el Señor nos permitió establecernos y empezar a trabajar en diferentes áreas, especialmente ayudando a personas atrapadas en diferentes adicciones
En el año 2009 se realizó el primer viaje misionero a Colombia, a la ciudad de Cúcuta. El deseo en el corazón era claro: obedecer a Jesús y llevar esperanza a quienes vivían atrapados en la drogadicción, en situación de calle, sin rumbo ni propósito. El trabajo no fue fácil, pero desde el principio vimos la mano de Dios abriendo puertas.
A través del amor, la paciencia y el poder transformador de Jesús, varias vidas comenzaron a cambiar. Se lograron abrir tres casas de acogida para chicos en proceso de rehabilitación, donde no solo se les ofreció un techo y alimento, sino también formación, acompañamiento espiritual y oportunidades para reintegrarse en la sociedad.
En el año 2009, un grupo de misioneros cristianos, movidos por el amor de Dios y la compasión por los más necesitados, decidió emprender el viaje con un propósito claro: ayudar a personas que enfrentaban situaciones difíciles, especialmente aquellas atrapadas en el mundo de las drogas.
Las realidades sociales de Perú presentaban desafíos, pero también una oportunidad única de llevar esperanza donde muchos la habían perdido.
En el año 2001 se abrió la primera casa del ministerio en Venezuela. Fue un grupo de hermanos procedentes de España quienes sintieron el llamado de Dios para ir y ayudar a personas atrapadas en las drogas, en situación de calle, sin esperanza y sin rumbo.
Establecieron la primera casa en la zona de Petare, una de las más necesitadas de Caracas. Allí comenzó un trabajo de restauración, acompañamiento y evangelización.
El impacto fue inmediato, muchas personas comenzaron a acercarse buscando ayuda, consuelo y una salida a su situación.
Reto llegó a Polonia en diciembre del año 2000, como respuesta a la necesidad urgente de ayuda para personas con adicciones.
El inicio de la obra fue posible gracias a una mujer polaca que, al visitar el rastro de Reto en Asturias, compartió la situación de su país y ofreció su propia casa para comenzar.
Con el tiempo, Reto se estableció oficialmente y se trasladó a Bojszowy, donde hoy continúa su labor.
 Es en el año 2010 cuando, por primera vez, realizamos el viaje a Riga, capital de Letonia, siguiendo el llamado que Dios nos había dado un año antes. El reparto de folletos de información y evangelismo impulsaron la llegada de los primeros chicos para rehabilitarse.
En aquel tiempo empezamos con la reconstrucción de una casa, prácticamente derruida, que hoy vemos como el sitio ideal que Dios había preparado y por la que han pasado, aproximadamente, 400 personas.
 En el año 1994 se abrió el primer centro de rehabilitación. Desde ese momento, el Señor fue guiando con claridad cada paso, permitiendo la apertura de otros centros de acogida en algunas de las ciudades más conflictivas del país: Milán, Turín, Génova y Nápoles.
El llamado era claro, “Id y haced discípulos”.
Con ese mandato en el corazón, varias familias se sumaron al trabajo, entregando su vida al servicio de otros y ayudando a levantar una obra sólida y comprometida a enseñar la riqueza del Evangelio.
En el año 2005 empezamos a sentir un llamado de parte de Dios de ir al campo misionero… en el año 2008, Dios nos mostró que era Oceanía y más concretamente Australia.
En Septiembre del año 2010 hicimos un viaje de reconocimiento de tres meses. Fuimos sin ningún contacto conocido y nos hospedamos donde podíamos hasta que Dios nos empezó a encaminar.
La verdad es que nos encontramos con un país complicado, una cultura muy diferente a la nuestra, y también con muchas restricciones para poder estar de forma legal, pero sabíamos que si Dios quería que estuviéramos en Australia, Él abriría las puertas, y así fue.
En agosto del año 2010 se realiza el primer viaje a Sudáfrica. Aprendimos nuestro propio testimonio en inglés y estuvimos por las calles dando folletos y conociendo un poco la ciudad de Johannesburgo.
Tuvimos muchas experiencias en el sitio donde nos quedábamos a dormir. Una de ellas fue la de un hombre que estuvo toda la noche esperando y cuando salimos, por la mañana, nos enseñó el folleto y nos dijo: Yo quiero esto, nosotros necesitamos esto en esta ciudad, en este país. 
En el año 2009 se abrió la primera casa. Fue un grupo de cristianos con un profundo deseo de obedecer al Señor, quienes sintieron el llamado de Dios a servir en una tierra marcada por una gran necesidad, tanto espiritual como material.
La primera casa comenzó a acoger a niños y a jóvenes en situación de vulnerabilidad, llegando a atender entre 80 y 90 chicos y 2 familias.
Allí comenzó un proceso de restauración integral donde, no solo se compartía el evangelio, sino también se les brindaba cuidado, formación y herramientas para una vida nueva.
En el año 2007 se abrió la primera casa del ministerio en Tanzania, África. Pero todo comenzó unos años antes, en 2003, cuando durante una convención en Valladolid, surgió una invitación para visitar este país. Un grupo de personas aceptó el llamado y viajó hasta Tanzania, donde pudieron ver con sus propios ojos una gran necesidad: jóvenes atrapados en las drogas, personas viviendo sin esperanza, y una sociedad marcada por la pobreza y la falta de oportunidades.
Lo que comenzó como una simple visita se transformó en una fuerte convicción de parte de Dios había que volver y ayudar.
Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Filipenses 1:6 En el año 2010 emprendimos nuestro viaje misionero con un profundo deseo en el corazón: llevar el evangelio a Turquía. Sin embargo, los planes del Señor no siempre son los nuestros, y por diversas circunstancias no pudimos entrar al país. Fue entonces cuando Dios nos permitió quedarnos en Chipre.
Desde el comienzo, entendimos que no habíamos llegado allí por casualidad, sino por la dirección soberana de Dios. Nos establecimos en diferentes zonas necesitadas, donde la paz parecía lejana, pero donde el Evangelio podía traer verdadera esperanza.
En enero de 2005, después de hacer ese viaje, había la seguridad de que el Señor llamaba a comenzar una obra en Escandinavia. En abril se fue el primer equipo a Oslo para buscar una casa y empezar el trabajo. Repartían folletos en las calles y empezaron a enviar chicos y chicas a los centros de Reto.
Actualmente, el trabajo de Reto en Noruega y Suecia se expande mediante centro de rehabilitación, iglesia y escuela bíblica.

Somos el fruto de su obra, salvos por gracia generación tras generación.